Después de insultos, burlas y acusaciones, la Nueva Mayoría y sus partidos satélites, como el PRO y −cuesta decirlo, pero también− el PC, difunden el llamado a la unidad de las fuerzas progresistas y democráticas para hacer frente a la oleada derechista y autoritaria. La consigna está especialmente dirigida al Frente Amplio (aunque no a las otras fuerzas de izquierda ni a los movimientos sociales, lo que expresa un enorme interés electoral) y la vemos brotar en todos los ámbitos, desde el Parlamento y las dirigencias partidistas, pasando por los programas de debate televisivo, hasta llegar al despliegue de las bases –cuando existen, como en el caso del PC– en los distintos territorios. “Unidad de las fuerzas progresistas”, “Construimos juntos o nos hundimos separados”, son algunas de las proclamas que, antes de proponer una agenda o programa, parecieran estar más preocupados de la calculadora electoral y de cómo la derecha podría obtener un triunfo en las próximas elecc...